Aunque algunas de las enfermedades propias de los riñones tienen un componente hereditario, hay otras evitables, y el factor prevención es fundamental para tener una buena salud renal.

Los principales agentes que pueden causar daño renal son la hipertensión arterial, el tabaquismo, la diabetes, los niveles altos de lípidos (colesterol, triglicéridos), la obesidad y la vida sedentaria. Hay también personas que presentan mayor predisposición que otras a padecer enfermedades renales, por ejemplo si tienen antecedentes familiares directos.
Además se puede producir insuficiencia renal si se da alguna situación que obstruya la salida de la orina desde los riñones a la vía urinaria (uréteres y vejiga). Como ejemplo tenemos el agrandamiento de la próstata en los hombres, muy común luego de los 40 años, muchas veces asintomático ya que puede existir obstrucción de la vía urinaria por la próstata aún si el paciente nunca deja de orinar (orina por rebosamiento).
Otro gran factor de riesgo para los riñones son los analgésicos de venta libre, que usados en forma crónica y/o desmesurada pueden causar grave daño renal. Al ser los riñones los órganos que se encargan de la depuración de muchísimas sustancias, hay muchos medicamentos que en dosis habituales no producen daño, pero a medida que avanza la insuficiencia renal y al no poder eliminarse correctamente, alcanzan concentraciones tóxicas para los riñones o cualquier otro órgano.
Existen además un número de enfermedades inmunológicas o autoinmunes, en las que el propio organismo genera los anticuerpos que terminan dañando a los riñones, que pueden producir daño renal y pueden aparecer sin antecedentes familiares o de un día para el otro en un paciente previamente sano.
Otro factor importante a controlar es la adecuada hidratación, es muy común ver cuadros de insuficiencia renal aguda en pacientes mayores que no tienen el hábito de tomar líquido en las cantidades adecuadas.

 

Cuando consultar a un nefrólogo

Una persona debería consultar a un nefrólogo si es hipertenso o diabético, o ante la presencia frecuente de abundante espuma en la orina, o coloración roja o rosada de la misma, o edemas (hinchazón) en manos y piernas, la fatiga excesiva, la necesidad de orinar mas o menos frecuente, si se levanta muchas veces a orinar de noche, o si lo deriva su medico tratante por encontrar alteraciones en los valores de urea y creatinina en el análisis de sangre, o proteínas o sangre en el análisis de orina.
Los nefrólogos también estudiamos la producción de cálculos (litiasis) renales y sus causas, y en caso de litiasis indicamos medidas terapéuticas y dietéticas a fin de evitar la nueva producción de los mismos.
De todas formas, la mayoría de las veces, las enfermedades renales no presentan síntomas, por lo que es necesario, para diagnosticarla, realizar análisis de sangre y orina que serán solicitados en cada caso en particular.

 

Los 10 mandamientos de la salud renal

  1. Mantenerse en forma y activo. Realizar ejercicio ayuda a reducir la presión arterial y controlar las glucemias.
  2. Mantener el control de su nivel de azúcar en la sangre.
  3. Controlar la presión arterial.
  4. Seguir una dieta saludable, rica en vegetales y mantener un peso adecuado.
  5. Moderar el consumo de sal.
  6. Mantener una adecuada ingesta de líquidos (2 a 2,5 l por día, pero variable de acuerdo a temperatura exterior, actividad física u otras situaciones clínicas del paciente)
  7. No fumar. El tabaquismo altera la vasculatura renal y potencia a los otros factores de riesgo como dislipidemia, hipertensión arterial y diabetes en generar insuficiencia renal, además de aumentar el riesgo de cáncer de riñón.
  8. No utilizar fármacos antiinflamatorios por largos períodos de tiempo.
  9. Realizar un control de sangre y orina si presentan los siguientes factores de “alto riesgo”
    • Diabetes
    • Hipertensión arterial
    • Obesidad
    • Miembros de la familia que padezcan una enfermedad renal.
  10. Como regla general, recordar que todo lo que afecta al corazón afecta a los riñones.